EL DESCENSO HACIA EL INTERIOR COMO FORMA DE AUTOCONOCIMIENTO

03.07.2018

Cuando iniciamos un viaje de retorno hacia nuestra naturaleza femenina lo hacemos de dos maneras. La primera puede ser por una profunda necesidad de establecer un propósito, llevar a cabo una nueva idea o reinventarnos luego de hacer cumplido etapas en nuestra vida. 

EL DESCENSO HACIA EL INTERIOR COMO FORMA DE AUTOCONOCIMIENTO 

La otra y tal vez la más difícil está dada por un quiebre en nuestra vida que nos obliga a parar, esto puede ser una perdida, el término de una relación, un fracaso profesional u otro evento que nos saca de nuestro estado habitual y nos lleva a tener que explorarnos en virtud de generar una trasformación.

Irse al fondo para liberarse de cadenas de relaciones en las cuales nos hemos sentido victima por no atender a nuestra necesidad, a atender a nuestro cuerpo, a ir por lo que nos satisface física, corporal y espiritualmente, por tanto, no podemos disfrutar plenamente de nosotras mismas, lo cual dificulta también nuestras relaciones con otros.

Lograr el descenso también supone Maternarse, ir por nuestra niña interna, para ser mejores madres con nosotras mismas. Avanzar en nuestro empoderamiento personal es entender que lo que nos rodea es un complemento a nosotros mismos, personas, relaciones, situaciones nos deben reportar crecimiento y avance.

El proceso de sanar la herida de la madre implica hallar tu propia iniciación al poder y propósito de tu vida, allá en el fondo allá en el origen.