LAS PAREDES QUE LIMITAN LA VISIÓN DE NOSOTRAS MISMAS SE DERRIBAN EN LA PRACTICA DE LA TERNURA.

20.07.2018

La principal fuente para crear una visión de nosotras mismas, es revisar aquellas creencias que hemos levantado alrededor de nuestra autoestima, eso que creemos que somos, eso que creemos que son defectos, eso que creemos nos limita.

Si nuestro nivel de conocimiento es precario y hemos generado una visión de nosotros mismos errada en base a los miedos de lo que no nos atrevemos a decirnos a nosotras mismas o hacer, en bases a los fracasos, los logros, nuestros miedos, inseguridades o aquello que no hacemos por vergüenza o por el refuerzo que necesitamos de los demás, las paredes levantadas frente a nuestra autoestima será enorme. Permitirnos ver nuestra vulnerabilidad nos reporta la claridad para vislumbrar nuestra persona tal y como es.

Mirarse en lo real es empezar a aceptarse, es permitirse, es maternarse.

Una herramienta para comenzar amarse a través de ser buena madre con nosotras es utilizar la ternura, utilizar la ternura nos aproxima al contacto físico a través de las caricias, la ternura es una expresión de amor, es tratarse bien, es darse cuenta que la persona en nosotros necesita ser acunado en su debilidad, para empoderarse en su fortaleza. El practicar la ternura con nosotros mismo nos predispone a ser tiernos con quienes están a nuestro lado, cuando navegamos el mar de la ternura evidenciamos la fuerza que nos apega a la vida, cuando tenemos la experiencia de vivir la ternura somos energizados para conectarnos con nuestro propósito. La ternura es la expresión tangible del amor hacia uno mismo por lo que nos permite ser totalmente nosotros a partir de la aceptación.